El municipio de Balmaseda se
encuentra en una zona muy accidentada, formada, en su borde NW, por la
prolongación de los Montes de Ordunte, formando una cresta en la que destacan
las cimas de Kolitza (874 mts.), Canto (715 mts.), Lagarbea (715 mts.) y
Terreros (865 mts.). Desde estas alturas el terreno desciende hacia el cauce del
Cadagua -montes de Sabugal (656 mts.), Campa de los Tueros (598 mts.)-. Hacia el
Este, sobre la orilla derecha del Valle del Cadagua, nuevamente los terrenos se
elevan hasta culminar en el Arbaliza (685 mts.).
El río Cadagua, que corta las estructuras de esta zona, ha formado un estrecho
valle, que constituye la línea natural de comunicaciones en la comarca de las
Encartaciones, en su zona oriental. A su paso por Balmaseda, recibe a pequeños
arroyos que descienden de las laderas montañosas por la izquierda (Tueros,
Kolitza, Acebo) y por la derecha (Angostura).
Se encuentra a 30 Kms. de Bilbao, con la que se comunica a través de
distintos medios de transporte.
Por carretera, a través de la C-6318 y C-636. Se halla en construcción el
corredor del Cadagua que comunicará Bilbao con Balmaseda en 15 minutos.
Por ferrocarril, FEVE mantiene una línea regular entre Balmaseda y Bilbao.
Por autobús, la Cía. Ansa comunica Balmaseda con Bilbao. Además, las Cías.
Encartaciones y Bizkaibus comunican el municipio con la margen izquierda.
Límites. Balmaseda, se localiza en el suroeste de la provincia de Bizkaia,
enclavada a orillas del río Cadagua. Limita por el Norte con el Concejo de
Sopuerta y el Valle de Arcentales; por el Sur con el Valle de Mena (Burgos); por
el Este con el Concejo de Zalla, y por el Oeste con los Valles de Mena y
Arcentales.
Su privilegiada situación en el Camino Real permitió a Balmaseda ser un pequeño
imperio en la Edad Media, ayudado en parte por una colonia de judíos, que fueron
expulsados en 1486.
El 24 de enero de 1190, don Lope
Sánchez de Mena, señor de Bortado, acordó el fuero y la sede de una jurisdicción
a la villa. Así nació la primera villa de Vizcaya, mucho antes que Bilbao
(1300), aunque hay que matizar esta primacía cronológica: en el siglo XII,
Balmaseda, bajo la corona de Castilla, todavía no formaba parte de Vizcaya. En
realidad, se integró en la provincia vasca en 1394, al mismo tiempo que la
región de las Encartaciones, al oeste de Bilbao. Balmaseda fue también la
primera pedanía sobre el río Cadagua, un afluente del Nervión. La localidad, por
su papel de frontera fiscal, constituía un lugar de paso obligado hasta 1841
para los comerciantes que viajaban entre la llanura castellana y la cornisa
cantábrica. A partir de esa fecha, la aduana fue transferida a la ciudad.
En la creación de la villa se
tendría en consideración lo favorable del terreno para un asentamiento entre el
cerro y el río, y por tanto lugar apropiado para una población fortificada.
También pesaría el interés por regular y fomentar el tráfico mercantil,
potenciando el enlace Castro-Castilla y reutilizando para ello la vieja calzada
romana que pasaba por aquí.
El ser Balmaseda paso obligado del comercio la convirtió en plaza aduanera y en
importante villa-mercado. Por ello, sus gentes se dedicaron principalmente al
comercio, mesonería, industria artesanal, elaboración del hierro y el cobre,
etc. De la importancia del comercio nos habla el establecimiento de los judíos
en la villa, y hay suficientes datos para saber que habían prosperado
económicamente con su actividad cuando se les expulsa de la villa a finales del
siglo XV.
Esta importancia como población mercantil y aduanera va decreciendo a partir del
s. XVIII, al abrirse el camino de Orduña y desviarse paulatinamente por allí el
trasiego de mercancías.
Otra imagen emblemática de Balmaseda es su viejo puente sobre el Cadagua, que
data del siglo XIII, y que al parecer fue construido sobre los vestigios de una
obra romana. Con sus puertas fortificadas, que antes formaban parte de la
muralla, abría el paso de viajeros y mercancías hacia Vizcaya. Más tarde, por su
situación estratégica, la localidad fue apartada de Vizcaya por el emperador
Napoleón. Asimismo, durante unos años, Balmaseda fue englobada en la provincia
de las cuatro ciudades, formada por las comunas de Orduña, Santoña, Laredo y
Santander.
Las guerras del siglo XIX castigaron
especialmente a Balmaseda, una vez más, por ser paso entre la costa y Castilla,
aunque a juzgar por las muchas obras emprendidas entonces, también hubo años de
bonanza económica. La llegada de los ferrocarriles a finales del siglo pasado
marca un resurgimiento económico, pues además, uno de ellos, el de La Robla,
centra una parte importante de su actividad en Balmaseda. La instalación de los
Talleres y otros servicios del f.c. en la villa atrajo a gentes de otras
regiones, con lo que se repite la tradición que, desde el medioevo, tenía
Balmaseda en este sentido.
Se han perdido totalmente las murallas que cercaban la villa. Del castillo que
la coronaba apenas quedan algunas paredes. Precisamente las vicisitudes
guerreras que sufrió Balmaseda originaron que desaparecieran muchas torres y
palacios propios de una población de origen medieval. También hay que lamentar
alguna demolición más reciente.
La instalación de industrias a lo
largo del Cadagua ha sido siempre un foco de atracción para parte de la
población, tanto de los municipios rurales de su comarca como de los valles
burgaleses situados en sus lindes. Motivo por el cual la población ha crecido,
de forma continuada, hasta los años 70. Posteriormente, las distintas crisis
económicas propiciaron un descenso del movimiento inmigratorio y la salida de la
población joven a otros municipios o comarcas en busca de trabajo. Estas causas,
junto con el bajo índice de natalidad, ha dado lugar a un descenso continuado de
la población, así como a un fuerte envejecimiento de la pirámide de edades.
El primario. se encuentra en
retroceso, tanto por el escaso volumen de población que emplea como por el
descenso de las explotaciones agrarias. Las dificultades que presenta el terreno
no permiten el cultivo más que de un 4% de la superficie, ocupada, en su mayor
parte, por terrenos de huerta, productos tradicionales (maíz, patata, frutales y
vid, para la producción de txakoli) y forrajes. Estos últimos, junto a las
praderas naturales (cerca de 300 Ha.), constituyen la base de una ganadería cuya
dedicación hacia las especies bovinas es bien clara. Cabe destacar la
importancia que están adquiriendo las repoblaciones forestales (cerca del 70% de
la superficie).
Se puede situar su construcción a
finales del siglo XIV o principio del XV. Es templo gótico de tres naves a
diferentes alturas sostenidas en seis columnas, con bóvedas de crucería de ocho
paños y cuatro arcos las centrales, y cuatro paños y dos arcos las laterales.
Las columnas tienen capiteles de reparto irregular y formas entrelazadas de
figuras humanas, animales y vegetales. El ábside se forma en siete lados con
bóveda radial y vanos geminados con vidrieras de finales del siglo XIX.
Tiene 5 enterramientos en sus muros, siendo los más interesantes los que están
en el segundo tramo del lado sur con figuras yacentes de un caballero y una
señora en traje civil. Están bajo arcos apuntados, con chambrana de vegetales,
carátulas y pináculos vacíos.
De reformas posteriores son sus tres capillas, la más interesante la del centro,
fundada en 1545 por Juan de Urrutia. Tiene el acceso entre dos machones
renacentistas bajo rosetón y se forma en original estructura mediante trompas,
de forma cuadrangular a otra octogonal, para llegar a la bóveda estrellada y de
bella tracería. La preside un interesante retablo recientemente recuperado con
tallas manieristas atribuidas a los Hermanos Beaugrant.
El exterior se presenta con añadidos barrocos en remate de los muros que no
guardan relación con el goticismo del interior. De la misma época (s. XVIII) es
la torre que aparece en tres cuerpos, a diferentes anchos y con dos balconadas
ornamentales. Es de destacar la portada lateral con diversos elementos góticos y
más valiosa que la principal del templo.
Su construcción se sitúa en el primer
tercio del s. XIII. Era paso obligado del antiguo camino de Castilla. Tiene
arco central muy elevado y otros dos más pequeños a los lados, lo que le hacía
incómodo para el acarreo, motivo por el que se construyó otro en el centro de la
villa en el s. XVII. El torrejón que tiene adosado es de época bastante
posterior y era una de las puertas del recinto amurallado de la población. Es
sin duda el monumento emblemático de Balmaseda.
Es un edificio barroco con reformas
neoclásicas de intención mimética, que cumple la doble función de acoger una
amplia lonja de mercado cubierto en la planta baja y la sede de gobierno
municipal en el piso noble. El pórtico, de seis crujías y cinco naves diáfanas,
constituye el mejor hallazgo del proyecto; para mantenerlo completamente libre
se recurrió al ardid de sacar la caja de escaleras a un cuerpo adosado a la
fachada zaguera.
Fue construida en el primer tercio
del siglo XVIII, aunque poco se parece actualmente al estilo de palacio montañés
barroco que era en origen. A mediados del siglo pasado se levantó el piso
superior actual, igualándose con las torres laterales que tenía en su fachada,
con lo que cambió esencialmente su aspecto. Lo más original del edificio actual,
sus soportales, ocupan todo el bajo y fueron ampliados hace setenta años, ya que
en origen era un pórtico de dos arcadas al frente. En esta ampliación de
soportales se respetaron en gran medida la distribución y las formas de los
pilares y arcos que configuran hoy el elemento más interesante del edificio.
Se inauguró en otoño de 1666 y
probablemente fue trazado por alguno de los muy cualificados maestros cántabros
que en aquella época copaban el mercado de la construcción en la zona. Es en
realidad un conjunto de severas edificaciones clasicistas en el que destacan la
iglesia conventual de planta cruciforme con el crucero bien marcado y la
denominada "preceptoría": que constituye el centro escolar más antiguo de
cuantos se conservan en Bizkaia.
Este conjunto de convento-iglesia-preceptoria
fue desocupado por las religiosas en 1985. El convento ha sido recientemente
restaurado, respetándose sus elementos primitivos, convirtiéndose en un
establecimiento hostelero.
La iglesia se conserva en buen estado después de la reciente rehabilitación. Es
un templo barroco que se presenta coherente, tanto en su interior como al
exterior. De una sola nave, ampliada en el crucero, posee cinco retablos de
diferentes épocas, el mayor y los dos laterales coetáneos del edificio y los dos
de atrás del s. XVIII. Conserva un órgano de 1770, con mueble rococó muy
deteriorado, que tiene el valor de su antigüedad, pues son pocos los órganos
existentes de esta época.
Adosado a la cabecera de la iglesia tenemos el palacio que fue preceptoría y
hoy, restaurado, está dedicado a hotel. Se ha mejorado su exterior con estas
obras, ganando en simetría sus vanos, antes con variaciones bastante
desafortunadas.
Potente mansión de de
volumen paralelepipedito que ocupa en su integridad una de las manzanas
inferiores del callejero medieval valmasedano, en un solar de dimensiones
inéditas en cualquier otra villa medieval vizcaína. Rodeado de un jardín
enverjado de factura romántica, aporta hoy una atmósfera desahogada a este
sector del casco antiguo.
No es un bloque compacto, sino que
dispone de un pequeño patio de luces, con arcos sobre pilares, un elemento sin
duda diferenciador en el ámbito de las arquitecturas barrocas locales. Su
fachada principal, compuesta en cinco ejes de balcones, con una portada entre
corintias, es un ejemplo de orden y grave serenidad.
Tiene fachada a dos calles, siendo la
más valiosa la neoclásica de la calle Bajera. Su patio interior de doble arcada
(a dos alturas), nos dice que el edificio no ha sufrido reformas importantes
desde su construcción a finales del siglo XVII o principios del XVIII. Los
escudos repetidos en ambas fachadas indican que fue edificado por la familia
Horcasitas. Fue Aduana de Balmaseda, hasta que en el año 1841 fueron suprimidas.
De propiedad particular.
Es una mansión clasicista edificada
por la familia Urrutia en el siglo XVII. Hace unos años se reformó interiormente
para viviendas. Se puede destacar su portada principal, entre columnas
neoclásicas.
Situada en la cima del monte Kolitza,
a 874 mts. de altitud. Es una de las escasas construcciones románicas de
Bizkaia. Está muy reformada pero conserva portada de románico tardío a los pies
y otra lateral de transición, protegidas ambas entradas por un pórtico reciente.
Es difícil de establecer su cronología, pues han desaparecido las bóvedas
originales y gran parte de los muros, pero se puede datar su construcción de
mediados del siglo XIII.
Esta fábrica dedicada a la
producción de boinas fue fundada en 1892 por un grupo de indianos procedentes de
México y enriquecidos en el sector textil. Constituye un hito de interés de la
arqueología industrial europea no tanto por su sencilla estructura
arquitectónica -formada por cuatro naves originales de dos plantas, a las que se
añadieron posteriormente dos nuevas naves de tres alturas- como por conservar en
su integridad toda las máquinas inglesas que cubren el proceso productivo desde
la lana a la boina, incluida la turbina motriz y el sistema de transmisión por
ejes de poleas.
Esta fábrica comenzó su actividad a
finales del siglo pasado y hasta época reciente ha seguido funcionando sin
apenas modificaciones de sus instalaciones, por lo que es una interesante
muestra de la industrialización. Precisamente, el mantenerse los procesos de
fabricación prácticamente como eran en su origen ha interesado a las
instituciones en su conservación y existe un plan para convertir la factoría en
un museo industrial.
Puente Viejo. (s. XIII). Antigua
puerta de la muralla símbolo de Balmaseda; Se cruza el barrio de San Lorenzo,
dirigiendonos a la C/. Bajera (D. Martín Mendía).Llegamos a la Iglesia de San
Juan (s. XV). Torre de 1732 y pórtico del final del S. XIX.
Continuando por la misma calle
pasamos el Palacio de Buniel (s. XVIII). Aduana, bella fachada. Continuando, se
llega a la Plaza del Marqués, donde se cruza y nos dirigimos a Plaza San
Severino.
Iglesia de San Severino (s. XV). Fachadas y torre del siglo. XVIII Destaca la
Capilla del Cristo y su retablo del siglo XVI. Al lado de la parroquia nos
encontramos con el Ayuntamiento, con el pórtico conocido por la Mezquita. De
nuevo cruzamos la plaza para seguir por la C/. Correría hasta el Cantón de la
Fuente. Pasamos el Palacio de Urrutia. Se sigue por la C./ Correría hasta la
Plaza de los Fueros. Continuando por el Barrio El Cubo hasta el Convento de
Santa Clara (s. XVII). Destaca el órgano de la iglesia, del año 1777.
Dejando atrás la transitada cumbre
del Kolitza, la larga loma que forman los Montes de Ordunte se muestra ante
nosotros, envolviendo con su descarnada soledad el resto de la ascensión.
Próximo a Balmaseda se encuentra el
barrio de Pandozales, del que partimos (0h.), dirigiéndonos hacia la derecha por
una pista de hormigón hasta la ermita de San Isidro. Tras ella, seguiremos a la
izquierda, por el camino balizado con “La Vuelta a Bizkaia”. Este va ascendiendo
entre un muro y una variada vegetación de roble, mimosa y brezo blanco.
Enlazamos nuevamente con la pista, subiendo (O) por ella momentáneamente,
mientras observamos frente a nosotros el Kolitza, reconocible por la ermita que
se alza en su cumbre. Para atajar la larga vuelta que da la pista, tomaremos
algunos metros más adelante un camino por la derecha. Este va remontando sobre
pequeñas lajas, e internándose enseguida en el pinar. Salimos de nuevo a la
pista, ahora más estrecha, junto a un pequeño grupo de robles que ayudan a
imaginar el ecosistema potencial de esta vertiente. Llegamos (7 min.) a una
bifurcación, dirigiéndonos hacia la izquierda (O) hasta un nuevo cruce (11
min.), descendiendo levemente a la izquierda por una pista que pasa cercana a
dos fuentes. Próximo a una chabola de color negro, encontramos (15 min.) un
nuevo cruce con el indicador “Kolitza”. Ascenderemos por la pista central,
encontrando durante el trayecto varias pistas de reciente construcción, debiendo
proseguir siempre de frente, sin abandonar la pista principal. A la izquierda
del camino (30 min.), una pequeña senda se dirige a una nueva fuente. Empalmamos
con la amplia pista de grava (32 min.), proveniente del alto de La Herbosa (32
min.), prosiguiendo por ella brevemente. Por un ancho camino herboso, que va
abriéndose paso entre dos alambradas, llegamos al pie del cortafuegos. En él
nace una pista que tomamos, y trazando amplios zigzags va ganando altura con
suavidad hasta la misma cubre (1.). También puede ascenderse directamente, y en
fuerte pendiente, por la misma línea del cortafuegos
En la cima de Kolitza se halla
ubicada la ermita dedicada a los santos Sebastián y Roque, de amplio pórtico.
Descendemos por la loma (SO) directamente hasta el collado de Nevero (1.03 h.),
nombre proveniente de la nevera que existió en el lugar y actualmente
acondicionada como refugio. Junto a él se halla otro refugio y un área
recreativa. Del collado parte un sendero (SO) que, rodeando la loma de Terreros
por su derecha, discurre por el interior de un agradable bosquecillo, dejándonos
en el amplio collado (1.15 h.) entre Terreros y Burgueno. Aquí nos juntamos con
una pista herbosa, dirigiéndonos hacia la derecha (O), al borde del cordal. En
el punto en que la pista se separa del cordal, tomamos a la derecha un sendero
que asciende por él. Cuando el cordal gira (1.33 h) decididamente a la izquierda
(S), continuamos por él hasta la ya cercana cumbre (1.45 h). Junto a ella se
hallan varios cobijos naturales.
La fiesta de San Roque: se celebra
el 16 de agosto. En estas fiestas lo mas destacado son la bajada en barca del
río Cadagua, con los fuegos artificiales y partidos de pelota.
La fiesta de San Roquillo: se celebra
el 17 de agosto. Se celebra la ya tradicional Clásica Ciclista de San Roquillo.
Subida al Monte Kolitza: Actualmente
la fiesta popular del monte Kolitza se celebra la víspera de la Pascua de
Pentecostés. La romería se inicia en sus alrededores hasta que finaliza la
comida; por la tarde, previo descenso a Pandozales, continua hasta el anochecer,
para terminar bien entrada la noche en la Plaza del San Juan, a donde llega tras
haberse realizado la tradicional bajada.
La fiesta de Nuestra Señora de El
Carmen (16 de Julio). Son estas fiestas las de más tradición en la Villa. Son
conocidas principalmente por sus festejos taurinos, donde además de una
novillada, se lidia una becerrada popular con la participación de las distintas
cuadrillas de Balmaseda.
La fiesta de San Severino (23 de
Octubre). La fiesta del Patrón de Balmaseda . Comienza, tras el Txupinazo y
Pregón desde la Casa Consistorial, con las Comedias del grupo ÑKU, para dar
paso, el día 23 de Octubre al concurso de Pucheras, que consiste en preparar un
cocido popular, a base de alubias, tocino, chorizo y morcilla -que constituía,
antiguamente, el único plato de los ferroviarios en su viaje hasta la Robla
(León)-. Además de las pucheras hay pasacalles, fanfarrias, juegos infantiles,
actos culturales, deporte rural, danzas, conciertos, verbenas, partidos de
pelota, etc.
La Feria de San José. Se trata de una
feria de artesanía y alimentación con expositores de nuestra comunidad y de
otras regiones próximas.
Normalmente se celebraba el día de San José, 19 de Marzo, pero en la actualidad,
al no ser festivo se desarrolla en la fecha más próxima posible.